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Políticas econômicas de “austeridade” têm efeito devastador na saúde

A austeridade está a ter grandes efeitos nefastos na saúde dos europeus e dos norte-americanos, conduzindo ao aumento dos suicídios, depressões e doenças infecciosas, nomeadamente por reduzir o acesso a medicamentos e cuidados de saúde, alertam especialistas.

Austeridade tem efeito devastador na saúde dos europeus

Aumento do número de suicídios, depressões e doenças infecciosas. São algumas das consequências nefastas das políticas de austeridade que estão a ser implementadas na Europa e nos EUA e que estão a ter efeitos graves na saúde dos europeus e dos norte-americanos.

Quem o diz são os autores de uma investigação levada a cabo ao longo da última década. O economista político da Universidade de Oxford, David Stuckler, e o professor assistente de Medicina e epidemiologista Sanjay Basu, dizem, citados pela Reuters, que as suas descobertas mostram que a austeridade é fortemente prejudicial para a saúde.

Os nossos políticos têm de ter em conta as graves – e em alguns casos profundas – consequências na saúde das escolhas económicas”, alerta David Stuckler, co-autor de ‘The Body Economic: Why Austerity Kills’ [O Corpo Económico: Porque é que a Austeridade Mata’].

 

“Os efeitos que encontrámos incluem surtos de HIV e malária, a falta de medicamentos essenciais, a perda do acesso aos cuidados de saúde, e uma epidemia evitável de abuso de álcool, depressões e suicídios“, adiantou o especialista num comunicado, frisando que “a austeridade está a ter um efeito devastador.”

No livro publicado esta semana, os investigadores apontam que houve mais de 10.000 suicídios e foram diagnosticados um milhão de casos de depressões durante o que chamam de “Grande Recessão”, que está a castigar a Europa e os Estados Unidos.

Só na Grécia, medidas como o corte do orçamento na prevenção do HIV motivaram o aumento em mais de 200% da incidência do vírus, desde 2011, nomeadamente na sequência do aumento do abuso de drogas num contexto de elevado desemprego jovem.

Além disso, mais de cinco milhões de americanos perderam o acesso a cuidados de saúde durante a última recessão, de acordo com os dois especialistas, enquanto na Grã-Bretanha, cerca de 10.000 famílias foram forçadas a viver nas ruas devido às políticas de austeridade.

 

Fonte: Notícias ao Minuto

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Estudo Profundo sobre as Implicações Sociais, Econômicas e Políticas da NOVA CLASSE MÉDIA

Renato Meirelles, sócio-diretor do Data Popular

 

Renato Meirelles, publicitário e sócio-diretor do Data Popular, instituto de pesquisas voltado para as classes C, D e E, explica o que é a nova classe média e destaca a mudança do papel das mulheres brasileiras na economia. Segundo Meirelles, quase a metade da elite brasileira é emergente.

 

Vale a pena assistir os 3 vídeos:

Vídeo 1

Vídeo2

Vídeo3

fonte: RedeTV

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Jürgen Habermas – Los dilemas de Europa y de la democracia

 9 de mayo de 2012

En un reciente ensayoi, el filósofo Jürgen Habermas reflexiona sobre la crisis política de la Unión Europea y los dilemas de la democracia actual, prolongando así los trabajos recogidos en su libro La constitución de Europa, que ahora publica Editorial Trotta. Ofrecemos aquí la primera parte de este texto inédito, que en breve será seguida por su segunda entrega.

Durante las cuatro, ya casi cinco décadas de su carrera académica activa, Claus Offe ha abordado con sistemática dedicación la teoría democrática desde el punto de vista del Estado, esto es, tomando en consideración a los encargados de formular la política nacional en las democracias capitalistas. Su interés se dirige principalmente a los límites estructurales del campo de acción de estos responsables políticos: a la manera como consiguen evitar choques deslegitimadores entre los requisitos sistémicos del crecimiento económico y las reivindicaciones de los ciudadanos democráticos. Planteado el problema de este modo, Offe parte de dos supuestos básicos: primero, que los gobiernos liberales dependen de los impuestos tanto como de los votos y que, en consecuencia, deben satisfacer tanto los requisitos legales, infraestructurales y fiscales, a fin de realizar inversiones rentables, como también las reivindicaciones ciudadanas de libertades iguales, justicia social, seguridad de estatus y prestación de servicios necesarios y bienes públicos; segundo, que no existe un mecanismo para lograr el equilibrio entre estas exigencias, que se hallan en mutua competencia e incluso resultan incompatibles en tiempos de crisis.

Valga como ejemplo la crisis presente de la Unión Económica y Monetaria europea (UEM), que Offe ha analizado en términos de un triángulo de constricciones: por un lado, está la necesidad de salir al rescate de instituciones financieras en quiebra cuyos clientes preferenciales son, a su vez, los mismos gobiernos que salvan a los bancos; por otro lado, está la imposibilidad de subir los impuestos —con la consiguiente carga para los inversores de la economía «real», productora de valor— recortando al mismo tiempo el gasto público a costa de la seguridad social o de los bienes y servicios públicos. Contrariamente a un modelo marxiano de funcionalismo, este enfoque no prejuzga la dirección de los flujos causales. Para las democracias capitalistas es una cuestión empírica la de saber si y hasta qué punto la política o bien puede determinar las condiciones marco del sistema económico o bien tiene que adaptarse a sus imperativos funcionales.

Los gestores políticos ocupan una posición especial en el sistema político, aparte de las posiciones de otros actores diversos. Pero solo en contadas ocasiones pueden actuar en el papel diferente y más inclusivo de exponentes del sistema político como un todo, por ejemplo, cuando buscan extender el alcance del poder político dentro de la sociedad más amplia. Un caso relevante son los fallidos intentos por regular los mercados globales financieros con el fin de volver a poner bajo control las operaciones destructivas del sistema bancario (por ejemplo, la introducción de un impuesto europeo sobre las transacciones financieras). El mayor obstáculo para tales intentos es la fragmentación política, esto es, la competición entre los Estados nacionales. Los Estados, que guardan celosamente sus prerrogativas, se resisten a construir nuevas competencias supranacionales para la acción política a costa de una transferencia de derechos soberanos.

Este hecho tiene un impacto inmediato en los dilemas de la democracia, puesto que solo el poder político, y no los mercados, puede ser sometido al control democrático. Sin embargo, no cualquier acumulación de poder en los niveles superiores de un sistema político sirve a la democracia. En la primera parte de este texto quisiera recordar los pasos dados recientemente por el Consejo Europeo hacia una cooperación más estrecha entre los Estados miembros, pasos que conducen a un aumento del poder ejecutivo europeo al servicio de un régimen de la Unión Europea conformador de los mercados y a expensas de la autonomía de los parlamentos nacionales. En la segunda parte, quisiera discutir la viabilidad de una improbable alternativa democrática, que requeriría superar el obstáculo de un ulterior proceso constitucional.

Numerosos expertos coinciden en las causas económicas de la presente crisis fiscal. Dado que la devaluación de la moneda no es una opción viable, y debido a la falta de mecanismos compensatorios tales como la movilidad de la fuerza de trabajo a través de las fronteras nacionales o un régimen común en la política social, la diferencia en los niveles de competitividad entre los Estados miembros ha generado en el pasado desequilibrios económicos a lo largo y ancho de la Eurozona, y continuará haciéndolo de forma creciente en el futuro. Estos desequilibrios solo pueden eliminarse mediante una armonización diferenciada de las políticas económica, fiscal y social de cada nación. En una respuesta tangencial a esta necesidad, el gobierno alemán ha presionado con éxito para lograr un acuerdo sobre los esfuerzos conjuntos en la aplicación de políticas de austeridad nacional, sobre los procedimientos para una supervisión conjunta de su implementación y sobre los mecanismos sancionadores en caso de violaciones. Sin entrar en los detalles de los numerosos y más bien redundantes acuerdos alcanzados desde marzo de 2011, me permito simplemente resumir tres errores de importancia:

La imposición de políticas de austeridad repite el error estratégico de apostar ante todo por la estabilidad fiscal. Este tipo de coordinación política está cortada a la medida para lograr un traslado más efectivo de imperativos sistémicos a los canales de la política nacional. La estrategia no solo es errónea por razones económicas, al par que desastrosa a la vista de sus consecuencias sociales; es, además, contraproducente cuando se trata del objetivo de tener de nuevo el control político sobre los desenfrenados mercados financieros.

— El paso en la dirección de una gobernanza supranacional por medio de la coordinación de la gestión política nacional conforme a las mismas reglas no es capaz de eliminar las causas estructurales de los ciclos económicos destructivos. La idea de que «un sistema de reglas vale para todo» no responde a la necesidad de programas públicos diferenciados en niveles diferentes de desarrollo económico y en el contexto de culturas económicas diferentes. La Ordnungspolitik (política de orden) no es un sustituto de las intervenciones flexibles por parte de un gobierno económico europeo que ha de obtener la libertad de acción para disponer de un presupuesto propio, por limitado que este sea.

— El pacto fiscal sella definitivamente el modo intergubernamental de regular y supervisar políticas nacionales paralelas. La arquitectura tecnocrática de un modo de gobernanza ejercido informalmente por los dirigentes de los Estados miembros de la Unión Monetaria ya fue introducida por el Pacto del Euro Plus el 25 de marzo de 2011 (y no es un daño colateral de la posterior carrera en solitario británica). Con este documento el Consejo Europeo se arroga el derecho, primero, de determinar objetivos específicos para todo el campo de las políticas que afectan a la competitividad de una economía nacional (medida en costes laborales unitarios); y segundo, de supervisar cómo la Comisión controla su implementación temporal. La retórica no puede disimular la práctica que se pretende: basándose en acuerdos informales, los dirigentes de los gobiernos implicados —valiéndose de un claroscuro de presiones y de una sumisión quiérase o no— imponen su voluntad sobre cada uno de los parlamentos nacionales.

En caso de que logre evitarse el crac, deberemos probablemente esperar que la política europea continúe en la dirección posdemocrática de un federalismo ejecutivoii . Si mi análisis se sostiene, este curso de los acontecimientos agravará más bien que aliviará los desequilibrios económicos dentro de la Eurozona, mientras sirva al miope interés de las élites dirigentes consistente en desvincular los acuerdos europeos complejos y de largo alcance de los sospechosos públicos domésticos. Hoy día Europa parece estar atrapada en el dilema de la simultánea necesidad e imposibilidad de una profundización democrática de sus institucionesiii.

i Presentado en el «Symposium for Claus Offe», Hertie School of Governance, el 22 de marzo de 2012, bajo el título «Dilemmas of Democracy — The Example of the Present EU Crisis».

ii El resultado bien podría ser la diferenciación institucional entre miembros y no-miembros de la UEM, dado que pueden invocarse diversas opciones para una «cooperación más intensa» con vistas a desarrollar una «Unión de dos velocidades» dentro del marco legal establecido por los tratados europeos existentes. Véase Jean Claude Piris, The Future of Europe, Cambridge UP, Cambridge (RU), 2012, pp. 61-105.

iii Véase el diagnóstico de Mark Leonhard (Four Scenarios for the Reinvention of Europe, European Council on Foreign Relations (ecfr.eu): «Los líderes europeos han venido avanzando hacia un acuerdo siguiendo los pasos necesarios para salvar el euro. Pero, mientras que reconocen la necesidad de ‘más Europa’, no saben cómo persuadir a sus ciudadanos, parlamentos o tribunales para aceptar esto. Esta es la raíz de la crisis política de Europa: la necesidad y la imposibilidad de integración».

Fonte: Trotta Editorial


 

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A Constituição, o controlo da legalidade e a paz

“[…] ou as instituições constitucionais de controlo são compelidas, aceitando passar a desempenhar um papel contrário àquele para que foram criadas, e assim os mecanismos “democráticos” restantes apenas passam a servir a perpetuação do logro e impedir alternativas reais, o que não pode durar sempre; ou essas instituições, num assomo de dignidade constitucional, recusam por fim a sua submissão, impondo à “crise” uma mudança radical de figurino.
Qualquer destas perspectivas é perigosa: ambas podem conduzir o país a um afrontamento que o respeito (mesmo temperado) pela actual Constituição tem permitido evitar.”

Por António Cluny, publicado em 18 Dez 2012

Urge que actuem os órgãos constitucionais, enquanto dispõem de tempo, de iniciativa e autoridade moral e política, impedindo que a “crise” ganhe contornos mais graves

 Tribunal Constitucional

 

1. Individualidades de comprovado prestígio, instituições várias, um crescente número de associações de defesa da cidadania e cidadãos comuns clamam hoje por um maior e realmente efectivo controlo constitucional das leis que governam e orientam os nossos destinos.

Portugal dispõe – goste ou não quem a quer alterar – de uma Constituição estável e maioritariamente apoiada, que estabelece os princípios e os caminhos orientadores da nossa vida comum: a possibilidade de coexistência organizada, em paz e progresso.

Essa Constituição não só estabelece esses caminhos como, correlativamente, estabelece interditos e controlos.

Estes definem o sentido e os limites que, quem nas mais diversas funções está encarregado de reger e administrar os destinos do país, não pode frontalmente violentar sob pena de provocar uma “crise” institucional e democrática.

Pretender, todavia, contornar esses limites, fingindo que assim se não viola a Constituição, é pouco sério e para nada serve também.

Hoje poucas são as situações que se consegue esconder por muito tempo do conhecimento dos cidadãos, da sua consequente crítica.

2. A pressão ilegítima que quem quer “contornar” a Constituição vai fazendo incidir sobre os órgãos encarregados de a fazer respeitar pode, de facto, condicionar a necessária e oportuna intervenção de alguns deles.

Dificilmente, porém, todos se sentirão intimidados e por isso qualquer que seja o vigor das respostas que estes venham a dar elas sempre impedirão que muitas das mais graves violações da Constituição fiquem totalmente encobertas e possam, por isso, vingar.

A situação é assim extraordinariamente perigosa. De um lado assiste-se já, e sem disfarce, a uma tentativa ideologicamente determinada de superar, na prática, o pacto social que, com todas as contradições, nos tem permitido a construção pacífica de um destino comum.

Do outro defende-se – por ora, apenas – o recurso privilegiado aos mecanismos constitucionais formais a fim de tentar travar esses desígnios ilegítimos.

Se, no entanto, as instituições constitucionais não funcionarem com a acuidade necessária, fazendo aumentar a miséria, a injustiça e o desespero, passarão então a estar reunidas as condições que, no limite, conduzirão a expressões menos institucionais de desacordo e da indignação.

A “crise” pode, pois, agravar-se.

Nestas circunstâncias, ou as instituições constitucionais de controlo são compelidas, aceitando passar a desempenhar um papel contrário àquele para que foram criadas, e assim os mecanismos “democráticos” restantes apenas passam a servir a perpetuação do logro e impedir alternativas reais, o que não pode durar sempre; ou essas instituições, num assomo de dignidade constitucional, recusam por fim a sua submissão, impondo à “crise” uma mudança radical de figurino.

Qualquer destas perspectivas é perigosa: ambas podem conduzir o país a um afrontamento que o respeito (mesmo temperado) pela actual Constituição tem permitido evitar.

3. Urge então que actuem os órgãos constitucionais, enquanto dispõem de tempo, de iniciativa e de alguma autoridade moral e política, impedindo assim que a “crise” ganhe realmente outros e mais graves contornos.

A iniciativa de todos quanto procuram deste modo incentivar a intervenção intempestiva dos órgãos constitucionais de controlo deve portanto ser acolhida pela sensatez, pois constitui afinal um dos últimos recursos cívicos para continuar a assegurar a paz social em que temos conseguido viver desde o 25 de Abril.

Jurista e presidente da MEDEL

 

Fonte: IOnline

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O lado obscuro do milagre chinês (miséria, falta de saúde e educação para 200 milhões de “migrantes”)

Construção na China (Foto: AFP)

Os números do milagre chinês das últimas três décadas são contundentes. Com um crescimento econômico anual de 10%, o gigante asiático converteu-se no principal exportador e importador do planeta, na nação com maiores reservas em nível mundial e está prestes a ultrapassar os EUA como o maior mercado interno global. A nova liderança chinesa, que assume nesta semana, deve acelerar algumas dessas mudanças.

Mas o milagre tem um lado sombrio. A coluna vertebral deste salto econômico são mais de 200 milhões de migrantes que abandonaram o campo para buscar trabalho na cidade.

Esses migrantes constituem um terço da população economicamente ativa (de 15 a 65 anos de idade) e não têm acesso a saúde ou educação. Para eles, o milagre chinês é uma utopia.

A BBC Mundo entrevistou a escritora Hsiao Hung-pai, autora de “Scattered Sands” e “Chinese Whispers“, dois estudos-chave sobre o fenômeno da migração chinesa.

BBC – Em Scattered Sands a Sra. descreve uma situação de marginalização e grande vulnerabilidade dos migrantes, seja no setor de mineração – onde mais de 3 mil morrem por ano em acidentes –, nas fábricas ou nas construções. Podemos dizer que os migrantes chineses são o novo proletariado?

Hsiao Hung-pai – Os trabalhadores migrantes ganham a metade do salário típico urbano e não têm nenhuma proteção trabalhista ou legal.

Não têm contrato, as condições de segurança são precárias ou inexistentes, o salário é baixo e, dada a ausência de direitos trabalhistas, muitas vezes simplesmente não são pagos.

A isso se soma o tema do registro domiciliar, o Hukou, que dá acesso à saúde e à educação públicas. Um camponês não pode transferir seu Hukou para a cidade. Consegue uma permissão temporária de residência. Se ficar doente, deve pagar como paciente particular ou voltar a sua região de origem para ser atendido. Uma operação de emergência pode ser uma tragédia não só no nível físico, mas também financeiro.

Em resumo, estes mais de 200 milhões de migrantes internos são fantasmas que circulam pelas cidades chinesas sem qualquer tipo de direitos. Tudo isso lhes é negado pela sociedade e pelo governo. Aos olhos dos vencedores – a classe média e os ricos – os migrantes são camponeses que vivem nessas condições por sua ignorância e falta de cultura.

BBC – É uma situação terrível, mas se eles migram deve ser porque estão melhor na cidade do que no campo.

Hsiao – É uma escolha sem liberdade. Trata-se de uma decisão desesperada. Uma causa típica da migração é o tema da saúde. A saúde está nas mãos do Estado, mas desde que Deng Xiaoping lançou sua Gaige Kaifan – a abertura pró-capitalista da economia – é gerenciada com critérios privados de benefício econômico, com o que o atendimento médico é caro e não é acessível para muitos.

Um dos muitos casos que investiguei em meu livro foi o de um jovem camponês chamado Peng, que teve de migrar para pagar o tratamento médico de seu tio. Peng acabou trabalhando na capital, Pequim, na construção e na indústria de segurança, duas atividades com muito trabalho informal. Muitas vezes, simplesmente não lhe pagavam por seu trabalho, mas não pensava em voltar porque sua família dependia desse pouco que ganhava.

Camponeses na China (Foto: AP)

Outra razão típica da migração é o confisco de terra. A terra pertence ao Estado, que a cede por períodos normalmente de 30 anos aos camponeses. Mas devido ao desenvolvimento e à enorme especulação imobiliária, as autoridades municipais costumam confiscar a terra e muitas vezes não pagam a compensação correspondente de acordo com a lei. Sem essa terra que apenas lhes dava a subsistência, os camponeses decidem migrar para a cidade.

BBC – Qual a lógica político-social do Hukou?

Hsiao – O governo introduziu o Hukou em 1958 para controlar a migração do campo para a cidade e promover uma industrialização acelerada, financiada com os impostos e o sacrifício dos camponeses.

Na prática o sistema funciona hoje como o sistema de imigração de um país estrangeiro. Cada autoridade local tem seu próprio sistema.

Em Xangai e Guanzhou, dois centros-chave do crescimento econômico chinês, há um sistema de pontuação semelhante ao que a Grã-Bretanha tem para aceitar imigrantes. Leva-se em conta idade, educação, emprego, capacitação e o tipo de experiência profissional daqueles que solicitam o Hukou. Somente os que têm pontuação mais alta conseguem o Hukou e se beneficiar da política pública de habitação, saúde e educação.

O restante consegue, no melhor dos casos, uma permissão de residência temporária ou ficam em situação ilegal. Em ambos os casos, estão condenados a uma existência semi marginal.

BBC – No entanto, houve experimentos para mudar o Hukou, assim como para universalizar as pensões e o acesso à saúde e à educação.

Hsiao – O governo de Sichuan iniciou uma reforma do Hukou, que deve ser finalizada neste ano, pela qual um camponês pode transferir seu Hukou do campo para a cidade. Mas há uma condição. O camponês deve abandonar o direito que tem sobre a terra que está cultivando.

Isso fez com que a reforma fracassasse, porque os camponeses consideravam um confisco indireto da terra. Como não confiam nas autoridades, acreditam que vão perder o pouco que têm e que além disso não vão receber a compensação que lhes corresponde.

BBC – Ao mesmo tempo, a política oficial desde 2010 é que a China tem que passar de uma economia exportadora a uma mais baseada no consumo. Para isso, precisa de consumidores que, se não tiverem acesso à saúde e à educação, terão de economizar em vez de consumir. Por simples peso numérico – mais de 200 milhões de pessoas – os migrantes deveriam ser fundamentais para essa mudança.

Hsiao – Essas mudanças não vão ocorrer simplesmente por um imperativo econômico. Na China não existe o conceito de que esses camponeses são cidadãos. Só quem vive na cidade é. Um morador de Pequim pode mudar o seu Hukou para Xangai ou para o campo sem problemas. Um camponês não.

Na saúde, a situação é particularmente dramática, porque quando em 1982 se aboliram as comunas, que forneciam saúde gratuita para todos, os camponeses ficaram sem cobertura médica.

Em 2006, 26 anos depois, segundo dados oficiais, menos de 10% da população rural tinha seguro médico. Os planos anteriores para resolver essa situação, anunciados com grande pompa, fracassaram. Sobre a última reforma, lançada em 2010, só se pode dizer por enquanto que é um plano: é preciso ver como vai se traduzir na realidade.

BBC – Na China não há sindicatos independentes. Mas o grau de conflitos sindicais é muito alto. Surgiram organizações independentes para representar os migrantes?

Hsiao – Com a crise econômica de 2008 houve uma crescente atitude militante dos trabalhadores. No sul, milhões perderam seus empregos, muitas vezes sem que lhes pagassem o que lhes deviam. Segundo as autoridades, houve uma média de 80 mil incidentes por ano desde 2008, entre eles distúrbios, protestos, greves e ocupações.

Protesto de trabalhadores (Foto: AP)

Como o sindicato oficial não apenas não representa os trabalhadores mas também se opõe a qualquer tipo de protesto, os trabalhadores se organizaram informalmente de diversas maneiras e obtiveram várias vitórias.

Mas na China não é possível ter organizações independentes. Cerca de 80% das ONGs são ilegais. Às vezes a única maneira de ter uma organização é montar uma companhia limitada, com todas as restrições que isso implica.

BBC – Quais as perspectivas com a troca da guarda da cúpula comunista em novembro?

Hsiao – Não há mudança à vista. As mudanças não podem ocorrer de cima para baixo, quando a própria população não está incluída de nenhuma maneira.

BBC – Não é uma ironia que depois de mais de 60 anos de uma revolução encabeçada pelos camponeses, eles sejam os grandes excluídos?

Hsiao – Os camponeses foram sempre relegados em relação à industrialização da China. Durante (o governo de) Mao, a coletivização do campo serviu para manter o crescimento industrial e a população urbana.

Com Deng Xiaoping, ocorreu o mesmo com o Gaige Kaifang que privatizou a exploração da terra e eliminou a rede de atenção sanitária e benefícios sociais da era maoísta.

O mundo fala de um milagre chinês. Mas se alguém vai aos mercados de trabalho informais que existem nas grandes cidades, a história que ouve é totalmente diferente. Os migrantes falam da exploração, da corrupção, da discriminação e da marginalização em que vivem. É um mundo totalmente diferente que afeta mais de 200 milhões de pessoas.

Como é possível considerar milagroso um modelo que explora um terço de sua população economicamente ativa?

 

Fonte: BBC Brasil

 

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Bienestar subjetivo y desarrollo humano: un diálogo posible y necesario

Por Equipo IDH Chile[1]

Foto: David Álvarez Veloso

Actualmente se encuentra en curso un debate global relativo al desarrollo, que destaca la necesidad de incorporar a la reflexión sobre los fines sociales otras dimensiones además del crecimiento económico. A la base de esta demanda se sitúa una crítica a la idea tradicional de desarrollo, que sostiene que las necesidades de las personas y en general, los aspectos deseados y valorados por ellas, no se reducen al crecimiento económico, ni se encuentran automáticamente presentes en sociedades que han alcanzado altos niveles de crecimiento, un tema que los Informes de Desarrollo Humano vienen promoviendo desde 1990.

En consonancia con esta perspectiva, se ha planteado la pertinencia de incorporar la felicidad de las personas como un objetivo adicional del desarrollo y, consecuentemente, de considerar la evaluación que las personas hacen de sus vidas como un objetivo político relevante. Este interés ha estado presente tanto en las elites gobernantes como en los centros de estudio y las organizaciones internacionales. A modo de ejemplo, en agosto del año 2011,la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó incorporar la búsqueda de la felicidad como parte relevante de una “visión holística del desarrollo” (IDH 2012, pp. 36)  Aunque de manera incipiente, esta conversación está también instalada en la sociedad chilena.

Esta propuesta representa una valiosa oportunidad para repensar el desarrollo, pues vuelve a situar a las personas en el centro de la discusión sobre las metas que una sociedad debe perseguir para considerarse verdaderamente desarrollada y porque profundiza el debate sobre aquello verdaderamente significativo, tanto en la vida de las personas, como en el devenir de la sociedad. Además, la consideración de la felicidad en el debate sobre el desarrollo es especialmente relevante en el actual contexto. Durante el último año, tanto en Chile como en diversas partes del mundo, la conversación sobre el desarrollo ha ido a la par con expresiones crecientes de malestar con la sociedad, que han puesto de relieve que hoy, más que nunca, incorporar lo que las personas sienten y piensan a la discusión sobre el desarrollo es un desafío ineludible. Esto es lo que se entiende por “subjetividad”, y su incorporación a la discusión sobre el desarrollo ha sido fuertemente defendida por los  Informes de Desarrollo Humano en Chile.

Pero, ¿es la apuesta por la felicidad la manera correcta de incorporar la subjetividad a la discusión sobre el desarrollo? Por lo demás, ¿es posible que la sociedad garantice con eficacia la felicidad, considerando los múltiples factores, algunos de ellos no controlables socialmente, que intervienen en ella?, ¿Puede la sociedad conjugar las distintas nociones existentes sobre lo que constituye una vida feliz? ¿Qué posición debe ocupar la felicidad entre la pluralidad de fines personales y sociales?

Para responder a estas preguntas el Informe exploró los significados que las propias personas otorgan al término felicidad con el objeto de evaluar la pertinencia de incorporar, a través de este concepto, aquello que “verdaderamente importa” a la discusión sobre el desarrollo. Asimismo, analizó a través de métodos estadísticos la relación entre los niveles de felicidad declarados por las personas y determinadas características estructurales de la sociedad. Las conclusiones de estos análisis se exponen a continuación.

 

Los límites de la noción de felicidad y la apuesta por un concepto integral del bienestar subjetivo

Sobre la base de evidencia empírica, tanto cuantitativa como cualitativa, el Informe sostiene que en su uso cotidiano y predominante, la noción de felicidad está impregnada de significados que oscurecen sus dimensiones y determinantes sociales e impiden asumirla de manera legítima como un fin del desarrollo. En efecto, el discurso social sobre la felicidad que impera en la sociedad chilena indica que ésta se logra sólo de manera individual y que las condiciones sociales no desempeñan un rol en ella (sólo un 20% de la población cree que las oportunidades sociales son importantes en su logro y sólo un 13% la menciona como un objetivo de desarrollo relevante). No obstante, el Informe muestra empíricamente que la evaluación que las personas realizan de sus vidas se relaciona estrechamente con las condiciones sociales en que éstas viven. Mientras el 90% de las personas pertenecientes al estrato socioeconómico alto se ubica sobre 7 en la escala de satisfacción con la vida (escala que va del 1 al 10), sólo el 56% del estrato bajo se sitúa en esta posición.

A partir del reconocimiento de los límites teóricos y políticos de la noción de felicidad pero también de la relevancia que la sociedad tiene en este ámbito, el Informe sugiere ampliar la mirada y asumir en su reemplazo el concepto de bienestar subjetivo, el cual sin estar exento de dificultades, es culturalmente más neutro y permite añadir a la discusión la relación entre subjetividad y sociedad.

El Informe propone asumir un concepto integral de bienestar subjetivo que incorpore no solo la evaluación cognitiva y afectiva que realizan las personas sobre la vida personal, sino también sobre la sociedad en que viven. Analíticamente, el bienestar subjetivo tiene de esta manera dos componentes: el bienestar subjetivo individual, aspecto que contempla la satisfacción con la vida y el bienestar subjetivo con la sociedad, que refiere a la evaluación que tienen las personas de la sociedad en que viven. En términos empíricos, la medición del primer componente se realizó a través de una escala de satisfacción vital, y el segundo a partir de un índice que incluye la confianza en las instituciones y la evaluación de las oportunidades que brinda la sociedad en ámbitos relevantes.

¿Por qué incorporar la evaluación con la sociedad? En primer lugar, porque es normativamente importante. De acuerdo al enfoque de Desarrollo Humano, generar las condiciones para que las personas desarrollen evaluaciones positivas tanto de sus propias vidas, como de la sociedad en la cual se insertan es uno de los horizontes de desarrollo que la sociedad debe perseguir. En segundo lugar, porque de otro modo es muy fácil equivocar los diagnósticos. Lo que el Informe muestra, es que las evaluaciones que hacen las personas de sus vidas y de la sociedad en que viven pueden no coincidir y de hecho, en Chile no coinciden. Las diversas estadísticas analizadas en este Informe evidencian que, en general, la satisfacción vital de los chilenos y chilenas se ha incrementado en las últimas décadas. En contraste, la percepción de la sociedad es más bien negativa y ha venido empeorando. En una escala de1 a 7, la ciudadanía evalúa con una nota promedio de 4,1 a las oportunidades que el país entrega a las personas. Asimismo, la confianza en las instituciones se ha deteriorado; mientras en 1995 un 30% confiaba en las instituciones, hoy solo lo hace un 20%. Satisfechos consigo mismos pero descontentos con la sociedad parece ser la realidad actual de la subjetividad en Chile.

A partir de este diagnóstico, el Informe hace un llamado a que el debate público sobre el presente y el futuro de Chile se aleje de interpretaciones extremas o parciales de la realidad. No se debe desestimar el malestar con la sociedad ni tampoco la satisfacción de las personas con sus vidas. Ambos fenómenos coexisten y es coherente que así ocurra: pues la evaluación que realizan las personas de sus vidas y la valoración de la sociedad, aunque relacionadas, no siempre son coincidentes. De ahí la importancia de analizar la subjetividad atendiendo a ambos niveles (individual y social) y estados subjetivos (bienestar y malestar). De lo contrario, se corre el riesgo de equivocar los diagnósticos y también las propuestas de acción.

El vínculo entre bienestar subjetivo y desarrollo humano: construir agencia y capacidades

Situar al bienestar subjetivo como fin del desarrollo implica apostar a que las personas tengan evaluaciones positivas de sí mismas y de la sociedad en que viven. Este objetivo es  valioso y consistente con el desarrollo humano pues supone que las sociedades se esfuercen en constituir un soporte efectivo para la realización de los proyectos de vida. En efecto, este objetivo obliga a identificar qué factores posibilitan que las personas se sientan satisfechas con sus vidas y conformes con la sociedad, así como a delimitar mecanismos para que las sociedades asuman, como parte de la acción pública, el fortalecimiento de tales factores.

Sin duda, un objetivo de esta naturaleza implica múltiples complejidades y desafíos. Uno de ellos es reconocer la diversidad de elementos que inciden en el bienestar subjetivo, algunos de ellos no susceptibles de intervención por parte de las políticas públicas. Sin embargo, paralelo a este reconocimiento, es posible plantear que la sociedad puede efectivamente contribuir al logro del bienestar subjetivo de sus miembros. ¿Cómo puede la sociedad crear condiciones para incrementar el bienestar subjetivo de sus miembros, a ambos niveles, individual y con la sociedad?

En línea con el enfoque de desarrollo humano, el informe sostiene que debe hacerlo construyendo “capacidades” que permitan a los individuos ser agentes de sus vidas. Esta afirmación es además corroborada empíricamente. Las capacidades son las libertades reales con que cuentan las personas para definir y realizar sus proyectos de vida deseados; son socialmente construidas pero individualmente apropiadas.

¿Qué capacidades priorizar? El Informe plantea que la selección de las capacidades que debe potenciar una sociedad para el aumento del bienestar subjetivo es algo que debe resolverse mediante la deliberación social. Para avanzar en esta dirección, el informe construyó un primer listado de capacidades relevantes a partir de la revisión de la literatura experta, el cual fue sometido a discusión con personas representativas de distintos grupos de la sociedad chilena. Este listado incluyó capacidades que refieren tanto a ámbitos tradicionalmente atendidos, por ejemplo salud y cobertura de necesidades básicas, como a ámbitos menos atendidos, como por ejemplo, poseer un proyecto de vida, contar con vínculos significativos con los demás, sentirse respetado en dignidad y derechos y, sentirse seguro frente a las amenazas como el desempleo o la delincuencia, entre otras.

Una vez validado este listado, el Informe realizó mediciones empíricas de dichas capacidades y estableció cuáles de ellas están más asociadas al bienestar subjetivo en todos sus niveles. Cuando las personas poseen estas capacidades aumenta su agencia, es decir la posibilidad de actuar sobre sus vidas, e incrementar por esta vía su satisfacción personal y con la sociedad. Este es un hecho central: mientras mayor es la dotación de capacidades que ofrece una sociedad, más probabilidades tienen sus miembros de alcanzar el bienestar subjetivo.

Una de las conclusiones centrales del Informe es que, en general, todas las capacidades relevantes para el bienestar subjetivo se encuentran inequitativamente distribuidas en la población chilena. Esta desigualdad se expresa tanto en las capacidades materiales, como en las no materiales. A modo de ejemplo, mientras la percepción de soledad en el grupo ABC1 alcanza un 14%, un 42% del segmento E manifiesta esta sensación. Estos datos revelan una nueva cara de la desigualdad en Chile: no solo las capacidades materiales o tradicionalmente atendidas están inequitativamente distribuidas, también lo están las no materiales.

 

El desafío a las políticas públicas: capacidades y deliberación social

En este contexto, hay dos desafíos centrales para las políticas públicas: incorporar la lógica del bienestar subjetivo y las capacidades al diseño, implementación y evaluación de todas las políticas públicas; y generar políticas específicas para promover las capacidades claves para el bienestar subjetivo individual y social, incluyendo algunas poco atendidas como el respeto, la seguridad humana y el desarrollo de vínculos significativos. Para abordar el primer desafío el informe propone algunos criterios, tales como: considerar en el diseño y evaluación de las políticas públicas su impacto en las capacidades; formular políticas que atiendan a  los proyectos de vida de las personas y a las etapas del ciclo vital en que se encuentran; enfocarse no sólo a la creación de oportunidades (como incentivos e información) sino también preocuparse de los factores de apropiación y distribución igualitaria, además de los escenarios sociales en los cuales las oportunidades apropiadas pueden ser desplegadas; y generar los dispositivos de retroalimentación que permitan los aprendizajes propios de un terreno donde la creatividad y la innovación son necesarias para avanzar por caminos donde el conocimiento técnico es aún escaso.

Sobre el segundo desafío, el Informe identificó las capacidades más relevantes para el logro del bienestar subjetivo individual y con la sociedad. Desde la perspectiva que el Informe propone, esta información puede constituir un insumo para la selección de las capacidades que deben ser potenciadas, pero esta selección debe ocurrir en el marco de un proceso deliberativo que permita representar y armonizar las distintas visiones existentes en una sociedad. Situar al bienestar subjetivo como fin del desarrollo implica admitir, en todos los niveles de la política pública, que lo que sienten y piensan las personas es relevante. En este sentido, cualquier apuesta coherente por el bienestar subjetivo debe poner al centro la deliberación social. Situar a las personas al centro del desarrollo significa estar dispuestos a escuchar a la subjetividad en toda su diversidad. En otras palabras: implica promover un debate social sobre ‘qué es lo que realmente importa’ cuando se aspira al desarrollo.

 

[1] Pablo González, Pedro Güell, Rodrigo Márquez, Soledad Godoy, Macarena Orchard, Jorge Castillo,Maya Zilveti,Romina Von Borries, Esteban Calvo, José Manuel Morales y María Luisa Sierra.

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Multiculturalismo, economia e revoltas na Inglaterra – Coluna do professor Alexandre Bahia

joseluizquadrosdemagalhaes: 650- Multiculturalismo, economia e revoltas na Inglaterra – Coluna do professor Alexandre Bahia.

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