Bienestar subjetivo y desarrollo humano: un diálogo posible y necesario

Por Equipo IDH Chile[1]

Foto: David Álvarez Veloso

Actualmente se encuentra en curso un debate global relativo al desarrollo, que destaca la necesidad de incorporar a la reflexión sobre los fines sociales otras dimensiones además del crecimiento económico. A la base de esta demanda se sitúa una crítica a la idea tradicional de desarrollo, que sostiene que las necesidades de las personas y en general, los aspectos deseados y valorados por ellas, no se reducen al crecimiento económico, ni se encuentran automáticamente presentes en sociedades que han alcanzado altos niveles de crecimiento, un tema que los Informes de Desarrollo Humano vienen promoviendo desde 1990.

En consonancia con esta perspectiva, se ha planteado la pertinencia de incorporar la felicidad de las personas como un objetivo adicional del desarrollo y, consecuentemente, de considerar la evaluación que las personas hacen de sus vidas como un objetivo político relevante. Este interés ha estado presente tanto en las elites gobernantes como en los centros de estudio y las organizaciones internacionales. A modo de ejemplo, en agosto del año 2011,la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó incorporar la búsqueda de la felicidad como parte relevante de una “visión holística del desarrollo” (IDH 2012, pp. 36)  Aunque de manera incipiente, esta conversación está también instalada en la sociedad chilena.

Esta propuesta representa una valiosa oportunidad para repensar el desarrollo, pues vuelve a situar a las personas en el centro de la discusión sobre las metas que una sociedad debe perseguir para considerarse verdaderamente desarrollada y porque profundiza el debate sobre aquello verdaderamente significativo, tanto en la vida de las personas, como en el devenir de la sociedad. Además, la consideración de la felicidad en el debate sobre el desarrollo es especialmente relevante en el actual contexto. Durante el último año, tanto en Chile como en diversas partes del mundo, la conversación sobre el desarrollo ha ido a la par con expresiones crecientes de malestar con la sociedad, que han puesto de relieve que hoy, más que nunca, incorporar lo que las personas sienten y piensan a la discusión sobre el desarrollo es un desafío ineludible. Esto es lo que se entiende por “subjetividad”, y su incorporación a la discusión sobre el desarrollo ha sido fuertemente defendida por los  Informes de Desarrollo Humano en Chile.

Pero, ¿es la apuesta por la felicidad la manera correcta de incorporar la subjetividad a la discusión sobre el desarrollo? Por lo demás, ¿es posible que la sociedad garantice con eficacia la felicidad, considerando los múltiples factores, algunos de ellos no controlables socialmente, que intervienen en ella?, ¿Puede la sociedad conjugar las distintas nociones existentes sobre lo que constituye una vida feliz? ¿Qué posición debe ocupar la felicidad entre la pluralidad de fines personales y sociales?

Para responder a estas preguntas el Informe exploró los significados que las propias personas otorgan al término felicidad con el objeto de evaluar la pertinencia de incorporar, a través de este concepto, aquello que “verdaderamente importa” a la discusión sobre el desarrollo. Asimismo, analizó a través de métodos estadísticos la relación entre los niveles de felicidad declarados por las personas y determinadas características estructurales de la sociedad. Las conclusiones de estos análisis se exponen a continuación.

 

Los límites de la noción de felicidad y la apuesta por un concepto integral del bienestar subjetivo

Sobre la base de evidencia empírica, tanto cuantitativa como cualitativa, el Informe sostiene que en su uso cotidiano y predominante, la noción de felicidad está impregnada de significados que oscurecen sus dimensiones y determinantes sociales e impiden asumirla de manera legítima como un fin del desarrollo. En efecto, el discurso social sobre la felicidad que impera en la sociedad chilena indica que ésta se logra sólo de manera individual y que las condiciones sociales no desempeñan un rol en ella (sólo un 20% de la población cree que las oportunidades sociales son importantes en su logro y sólo un 13% la menciona como un objetivo de desarrollo relevante). No obstante, el Informe muestra empíricamente que la evaluación que las personas realizan de sus vidas se relaciona estrechamente con las condiciones sociales en que éstas viven. Mientras el 90% de las personas pertenecientes al estrato socioeconómico alto se ubica sobre 7 en la escala de satisfacción con la vida (escala que va del 1 al 10), sólo el 56% del estrato bajo se sitúa en esta posición.

A partir del reconocimiento de los límites teóricos y políticos de la noción de felicidad pero también de la relevancia que la sociedad tiene en este ámbito, el Informe sugiere ampliar la mirada y asumir en su reemplazo el concepto de bienestar subjetivo, el cual sin estar exento de dificultades, es culturalmente más neutro y permite añadir a la discusión la relación entre subjetividad y sociedad.

El Informe propone asumir un concepto integral de bienestar subjetivo que incorpore no solo la evaluación cognitiva y afectiva que realizan las personas sobre la vida personal, sino también sobre la sociedad en que viven. Analíticamente, el bienestar subjetivo tiene de esta manera dos componentes: el bienestar subjetivo individual, aspecto que contempla la satisfacción con la vida y el bienestar subjetivo con la sociedad, que refiere a la evaluación que tienen las personas de la sociedad en que viven. En términos empíricos, la medición del primer componente se realizó a través de una escala de satisfacción vital, y el segundo a partir de un índice que incluye la confianza en las instituciones y la evaluación de las oportunidades que brinda la sociedad en ámbitos relevantes.

¿Por qué incorporar la evaluación con la sociedad? En primer lugar, porque es normativamente importante. De acuerdo al enfoque de Desarrollo Humano, generar las condiciones para que las personas desarrollen evaluaciones positivas tanto de sus propias vidas, como de la sociedad en la cual se insertan es uno de los horizontes de desarrollo que la sociedad debe perseguir. En segundo lugar, porque de otro modo es muy fácil equivocar los diagnósticos. Lo que el Informe muestra, es que las evaluaciones que hacen las personas de sus vidas y de la sociedad en que viven pueden no coincidir y de hecho, en Chile no coinciden. Las diversas estadísticas analizadas en este Informe evidencian que, en general, la satisfacción vital de los chilenos y chilenas se ha incrementado en las últimas décadas. En contraste, la percepción de la sociedad es más bien negativa y ha venido empeorando. En una escala de1 a 7, la ciudadanía evalúa con una nota promedio de 4,1 a las oportunidades que el país entrega a las personas. Asimismo, la confianza en las instituciones se ha deteriorado; mientras en 1995 un 30% confiaba en las instituciones, hoy solo lo hace un 20%. Satisfechos consigo mismos pero descontentos con la sociedad parece ser la realidad actual de la subjetividad en Chile.

A partir de este diagnóstico, el Informe hace un llamado a que el debate público sobre el presente y el futuro de Chile se aleje de interpretaciones extremas o parciales de la realidad. No se debe desestimar el malestar con la sociedad ni tampoco la satisfacción de las personas con sus vidas. Ambos fenómenos coexisten y es coherente que así ocurra: pues la evaluación que realizan las personas de sus vidas y la valoración de la sociedad, aunque relacionadas, no siempre son coincidentes. De ahí la importancia de analizar la subjetividad atendiendo a ambos niveles (individual y social) y estados subjetivos (bienestar y malestar). De lo contrario, se corre el riesgo de equivocar los diagnósticos y también las propuestas de acción.

El vínculo entre bienestar subjetivo y desarrollo humano: construir agencia y capacidades

Situar al bienestar subjetivo como fin del desarrollo implica apostar a que las personas tengan evaluaciones positivas de sí mismas y de la sociedad en que viven. Este objetivo es  valioso y consistente con el desarrollo humano pues supone que las sociedades se esfuercen en constituir un soporte efectivo para la realización de los proyectos de vida. En efecto, este objetivo obliga a identificar qué factores posibilitan que las personas se sientan satisfechas con sus vidas y conformes con la sociedad, así como a delimitar mecanismos para que las sociedades asuman, como parte de la acción pública, el fortalecimiento de tales factores.

Sin duda, un objetivo de esta naturaleza implica múltiples complejidades y desafíos. Uno de ellos es reconocer la diversidad de elementos que inciden en el bienestar subjetivo, algunos de ellos no susceptibles de intervención por parte de las políticas públicas. Sin embargo, paralelo a este reconocimiento, es posible plantear que la sociedad puede efectivamente contribuir al logro del bienestar subjetivo de sus miembros. ¿Cómo puede la sociedad crear condiciones para incrementar el bienestar subjetivo de sus miembros, a ambos niveles, individual y con la sociedad?

En línea con el enfoque de desarrollo humano, el informe sostiene que debe hacerlo construyendo “capacidades” que permitan a los individuos ser agentes de sus vidas. Esta afirmación es además corroborada empíricamente. Las capacidades son las libertades reales con que cuentan las personas para definir y realizar sus proyectos de vida deseados; son socialmente construidas pero individualmente apropiadas.

¿Qué capacidades priorizar? El Informe plantea que la selección de las capacidades que debe potenciar una sociedad para el aumento del bienestar subjetivo es algo que debe resolverse mediante la deliberación social. Para avanzar en esta dirección, el informe construyó un primer listado de capacidades relevantes a partir de la revisión de la literatura experta, el cual fue sometido a discusión con personas representativas de distintos grupos de la sociedad chilena. Este listado incluyó capacidades que refieren tanto a ámbitos tradicionalmente atendidos, por ejemplo salud y cobertura de necesidades básicas, como a ámbitos menos atendidos, como por ejemplo, poseer un proyecto de vida, contar con vínculos significativos con los demás, sentirse respetado en dignidad y derechos y, sentirse seguro frente a las amenazas como el desempleo o la delincuencia, entre otras.

Una vez validado este listado, el Informe realizó mediciones empíricas de dichas capacidades y estableció cuáles de ellas están más asociadas al bienestar subjetivo en todos sus niveles. Cuando las personas poseen estas capacidades aumenta su agencia, es decir la posibilidad de actuar sobre sus vidas, e incrementar por esta vía su satisfacción personal y con la sociedad. Este es un hecho central: mientras mayor es la dotación de capacidades que ofrece una sociedad, más probabilidades tienen sus miembros de alcanzar el bienestar subjetivo.

Una de las conclusiones centrales del Informe es que, en general, todas las capacidades relevantes para el bienestar subjetivo se encuentran inequitativamente distribuidas en la población chilena. Esta desigualdad se expresa tanto en las capacidades materiales, como en las no materiales. A modo de ejemplo, mientras la percepción de soledad en el grupo ABC1 alcanza un 14%, un 42% del segmento E manifiesta esta sensación. Estos datos revelan una nueva cara de la desigualdad en Chile: no solo las capacidades materiales o tradicionalmente atendidas están inequitativamente distribuidas, también lo están las no materiales.

 

El desafío a las políticas públicas: capacidades y deliberación social

En este contexto, hay dos desafíos centrales para las políticas públicas: incorporar la lógica del bienestar subjetivo y las capacidades al diseño, implementación y evaluación de todas las políticas públicas; y generar políticas específicas para promover las capacidades claves para el bienestar subjetivo individual y social, incluyendo algunas poco atendidas como el respeto, la seguridad humana y el desarrollo de vínculos significativos. Para abordar el primer desafío el informe propone algunos criterios, tales como: considerar en el diseño y evaluación de las políticas públicas su impacto en las capacidades; formular políticas que atiendan a  los proyectos de vida de las personas y a las etapas del ciclo vital en que se encuentran; enfocarse no sólo a la creación de oportunidades (como incentivos e información) sino también preocuparse de los factores de apropiación y distribución igualitaria, además de los escenarios sociales en los cuales las oportunidades apropiadas pueden ser desplegadas; y generar los dispositivos de retroalimentación que permitan los aprendizajes propios de un terreno donde la creatividad y la innovación son necesarias para avanzar por caminos donde el conocimiento técnico es aún escaso.

Sobre el segundo desafío, el Informe identificó las capacidades más relevantes para el logro del bienestar subjetivo individual y con la sociedad. Desde la perspectiva que el Informe propone, esta información puede constituir un insumo para la selección de las capacidades que deben ser potenciadas, pero esta selección debe ocurrir en el marco de un proceso deliberativo que permita representar y armonizar las distintas visiones existentes en una sociedad. Situar al bienestar subjetivo como fin del desarrollo implica admitir, en todos los niveles de la política pública, que lo que sienten y piensan las personas es relevante. En este sentido, cualquier apuesta coherente por el bienestar subjetivo debe poner al centro la deliberación social. Situar a las personas al centro del desarrollo significa estar dispuestos a escuchar a la subjetividad en toda su diversidad. En otras palabras: implica promover un debate social sobre ‘qué es lo que realmente importa’ cuando se aspira al desarrollo.

 

[1] Pablo González, Pedro Güell, Rodrigo Márquez, Soledad Godoy, Macarena Orchard, Jorge Castillo,Maya Zilveti,Romina Von Borries, Esteban Calvo, José Manuel Morales y María Luisa Sierra.

Anúncios

Deixe um comentário

Arquivado em Direito Constitucional, Direitos Fundamentais, Direitos Humanos, Minorias

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair / Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair / Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair / Alterar )

Foto do Google+

Você está comentando utilizando sua conta Google+. Sair / Alterar )

Conectando a %s